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jueves, 20 de marzo de 2014

Seattle busca un ascenso con la adición de Canó



Robinson Canó tiene el bolsillo lleno. Ahora deberá enfrentarse a la dura realidad de jugar con los Marineros, un equipo sin pretensiones, al menos por ahora.
Al segunda base dominicano no le tembló la mano cuando firmó un contrato de 10 años por 240 millones de dólares con Seattle, dándole la espalda nada menos que a los Yanquis de Nueva York.
Canó se dejó crecer la barba, como no podía hacerlo en el Bronx debido al estricto código de presentación que los jugadores de los Yanquis deben seguir.
Pero tal vez eche de menos a Nueva York si su nuevo equipo no logra sacudirse de las magras actuaciones de los años recientes.
La temporada de 2013 fue la octava de las últimas diez con balances negativos en su récord, con seis campañas de 90 o más derrotas.
El divorcio del mánager Eric Wedge con los propietarios y ejecutivos del club acabó aireando mucha ropa sucia, al decir que es una organización en la que impera la improvisación.
"Ni con un contrato de cinco años, aceptaría seguir aquí", se despidió diciendo Wedge, uno de los ocho pilotos que han tenido los Marineros en la última década.
Lloyd MClendon, quien tuvo un desafortunado paso como dirigente de los Piratas entre 2001-05 y hasta hace poco era el coach de bateo de los Tigres, asumió las riendas del equipo.
Adquirir a figuras de renombre se había convertido en un imposible para los Marineros, ya que les rehuían.
Así que ofrecer uno de los cuatro contratos más abultados en la historia del béisbol de Grandes Ligas fue la única alternativa para una franquicia que en recesos de inviernos previos fue desairada por otros agentes libres como Prince Fielder y Josh Hamilton.
También tenían que hacer algo radical para hacerse sentir en su ciudad, donde los ídolos del momento son los Seahawks en virtud de haber conquistado el Super Bowl. En Seattle no se celebraba la consagración de uno de sus equipos en las grandes ligas profesionales de Estados Unidos desde los SuperSonics de la NBA en 1979.
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CANÓ, EL BALUARTE:
Pese a pescar al pez gordo de la última agencia libre, estos Marineros pintan como un mero candidato, no un favorito.
Las contrataciones adicionales fueron secundarias, como las de Logan Morrison y Corey Hart. El destino del equipo depende mucho de la proyección de sus promesas como el receptor Mike Zunino, el antesalista Kyle Seager, el torpedero Brad Miller, el inicialista Justin Smoak, el guardabosques Michael Saunders y el jardinero derecho Dustin Ackley, así como los lanzadores novatos Taijuan Walker y James Paxton.
Otro aspecto es que en sus nueve temporadas en Nueva York, Canó siempre estuvo rodeado de veteranos, esencialmente una pieza adicional de un andamiaje de lujo. En Seattle le tocará ser el baluarte junto al as venezolano Félix Hernández.
"Hay mucho talento joven y estoy seguro que este equipo... armará un tremendo equipo en el futuro", dijo Canó, quien acumula 204 jonrones y 1.649 hits en su carrera. "Esto no es sólo para la temporada de 2014, sino que apunta a los próximos 10 años. Mi objetivo es ser el individuo que le pueda dar un título a Seattle".
Pero los Marineros tendrán que apurarse para incorporar otras figuras que ayuden a Canó en su objetivo. Después de todo, el quisqueyano es alguien con 31 años. Es una utopía creer durante la duración de su contrato podrá sostener el nivel sensacional de producción que hasta ahora ha tenido.
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LO QUE DEBE SALIR BIEN:
Para dar la sorpresa en una División Oeste en la que los Atléticos y Rangers parten como grandes favoritos, todo debe salirle perfecto a Seattle, nada de lesiones, nada de declives, nada de problemas de adaptación.
Que Seager, Zunino y Miller sigan progresando. Miller tuvo destellos con su promedio de .265 y los ocho jonrones que pegó en sus últimos 38 juegos, perfilándose como una posible solución a largo plazo en el campocorto.
El bullpen fue el segundo peor de las mayores en 2013, perdiendo 27 juegos cuando sus rivales dispusieron del último turno al bate. La llegada del cerrador dominicano Fernando Rodney, si repite su desempeño de los dos años previos en Tampa Bay (85 salvados y 1.91 de efectividad) es un correctivo. El venezolano Yoerbis Medina, Tom Wilhelmsen y Danny Farquhar serán sus escuderos.
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EL PEOR ESCENARIO:
Su gerente general Jack Zduriencik toma decisiones que desafían el sentido común. Hart y Morrison fueron adquiridos una semana después del fichaje de Canó. Ambos tienen el mismo perfil, capacitados para jugar mejor en la inicial o de bateador designado. Y ya tenían Justin Smoak, alguien que hacía lo mismo. Además, tanto Hart como Morrison vienen de operaciones en las rodillas. En fin, por lo pronto, Morrison será el designado, Smoak cubrirá la inicial y Hart patrullará el bosque derecho.
La alineación está cargada de bateadores zurdos. Hart y Zunino son los derechos y Smoak es un ambidiestro. Canó no tardó en percatarse de la disparidad. "Necesitamos por lo menos un derecho adicional. No se puede ir a enfrentar a un pitcher zurdo con una alineación con siete bateadores zurdos", declaró a CBS Sports.com. Todavía no le han prestado atención.
Se supone que una rotación liderada por Hernández sea un punto fuerte. El venezolano quedó octavo en la votación del último Cy Young, con su compañero japonés Hisashi Iwakuma en el tercer lugar. Aunque parezca mentira, un equipo con dos candidatos al Cy Young acabó con marca de 71-91. Eso se explica si los demás integrantes exhibieron promedios de efectividad por encima de 4.90. Y la mala noticia es que comienzan la nueva campaña sin Iwakuma y Walker, por problemas físicos.

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