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sábado, 9 de noviembre de 2013

Ayudar a Starlin Castro es crucial para Rick Rentería

Rick Rentería y Starlin Castro.
A Rick Rentería le hubiese encantado tener el talento del dominicano Starlin Castro.
A base de perseverancia y conocimientos, Rentería ha construido una vida en el mundo beisbolero y ahora tendrá la oportunidad de impartirles esa perspectiva a los jugadores del equipo grande de los Cachorros, y en especial a Castro.
Al asumir el puesto de capataz en Chicago, Rentería enfrentará retos por doquier. Se trata de un club que sufrió 101 y 96 derrotas en el 2012 y el 2013, respectivamente. Pero su prioridad inmediata, una que de seguro ocupará gran parte de su tiempo en el 2014, será intentar detener el declive de Castro, de 23 años de edad, quien ha pasado de ser un prospecto extraordinario a un ligamayorista inconsistente.
Si todo sale como lo esperan Theo Epstein, Jed Hoyer y Jason McLeod, será el caso de un ex torpedero de ascendencia mexicana ayudando a un talentoso campocorto quisqueyano a recuperar la forma.
Rentería, quien fue seleccionado por los Piratas en la primera ronda del draft amateur de 1980, fue un jugador sólido pero que carecía de poder y velocidad. Desde el principio de su carrera, se supo que se trataba de un jugador que tendría que ganarse los puestos con su guante y aportes intangibles.
Quizás Rentería sea la persona indicada para ayudar a un muchacho cuyo desempeño ha ido en picada desde junio del 2012, cuando Epstein, presidente de operaciones de béisbol de Chicago, despidió al coach de bateo Rudy Jaramillo. Las dificultades que ha tenido Castro con el enfoque y la concentración fueron motivos de frustración para los managers Lou Piniella, Mike Quade y Dale Sveum, pero eran más fácil de tolerar cuando se le proyectaba como un muchacho capaz de batear para .300 y de ser un jugador 20/20 (jonrones y bases robadas) o mejor.
Castro registró promedio de .305 en sus primeros 1,384 turnos al bate en Grandes Ligas y en el 2011, a sus 21 años de edad, encabezó la Liga Nacional con 207 imparables. El dominicano bateaba para .308 cuando Jaramillo fue despedido. Desde entonces, su promedio ha sido de .254. En el 2013, bateó para .245 y su porcentaje de embasarse en 705 presentaciones en el plato fue de apenas .284.
Los problemas de Castro no han sido sólo al bate, donde quizás haya perdido algo de su agresividad por tratar de trabajar los conteos; también cometió 22 errores defensivos en el 2013.
Tras completar la primera campaña de un contrato de siete años y US$60 millones, Castro es un jugador necesitado de ayuda en un momento en el que a Epstein le gustaría cambiarlo por pitcheo. El boricua Javier Báez, quien sonó 37 cuadrangulares en ligas menores en el 2013, está progresando rápidamente y su defensa en el campo corto es tan buena como lo era la de Castro a su edad. Todo luce indicar que tanto Castro como Baez comenzarán el 2014 como torpederos, pero en algún momento habrá que tomar una decisión.
El hecho de que Rentería sea el cuarto manager de Castro en sus cinco campañas como ligamayorista no ha sido favorable para el desarrollo del quisqueyano. Epstein y Hoyer saben que necesitan un capataz que esté con el equipo por largo rato, como lo estuvo Terry Francona en Boston y como lo ha estado Bud Black en San Diego.
Rentería, quien era el coach de bateo de Black en San Diego cuando Hoyer y McLeod estaban con los Padres, surgió como la persona indicada cuando Epstein decidió que Sveum no estaba contribuyendo al desarrollo de los jugadores del equipo. Epstein buscaba un piloto capaz de fomentar un ambiente acogedor para los jugadores latinoamericanos que se perfilan como el futuro del club, entre ellos Castro, los también dominicanos Junior Lake, Welington Castillo y Arismendy Alcántara, Baez, el cubano Jorge Soler, Albert Almora y el mexicano Christian Villanueva.
Se trata de una labor difícil que podría convertirse en un empleo divertido cuando los propietarios del club y la gerencia comiencen a invertir en agentes libres de primera categoría, lo cual podría suceder en un año. Y podría ser un puesto de ensueño si los Cachorros se convierten en contendientes.
Hasta entonces, la tarea de Rentería será ayudar a mejorar a los jugadores de ahora. El primer paso es averiguar qué le ha pasado a Castro y cómo corregirlo.

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